El mercado financiero inició la semana bajo una fuerte presión. La escasez de pesos en el sistema impulsó las tasas de cortísimo plazo —específicamente la caución a un día— a tocar picos del 150% TNA. Este fenómeno refleja una crisis de liquidez transitoria pero severa, en un contexto donde el Gobierno prioriza la estabilidad cambiaria por sobre el costo del dinero.
Tras el pago de US$ 4.200 millones, los inversores ratificaron su confianza y volcaron los dólares nuevamente a bonos soberanos. Con un Riesgo País que busca romper el piso de los 560 puntos, el mercado diversifica apuestas hacia el sector energético global tras los sucesos en Venezuela.
La incertidumbre sobre la mecánica de pago de los vencimientos por u$s 4.300 millones y el desplome de Transener marcan el pulso de la anteúltima rueda del año.
El ministro de Economía, Luis Caputo, no logró reunir los USD 4.700 millones necesarios para afrontar los vencimientos de deuda de enero y necesita un marco legal para realizar un canje de bonos.
La exclusión del polémico Capítulo 11 deja al Gobierno en una encrucijada: aceptar un presupuesto recortado o prorrogar por tercer año consecutivo el actual.