En la víspera de su 43° Congreso Anual, la cúpula del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) lanzó un mensaje contundente hacia la dirigencia nacional: la Argentina necesita abandonar los movimientos pendulares y consolidar un modelo de país a largo plazo. Para lograrlo, los ejecutivos consideran indispensable separar la volatilidad política de la estabilidad económica, tomando como ejemplo los casos de éxito de las naciones vecinas.
Bajo el lema “Nuevo contexto global: el desafío de la consolidación”, el evento se llevará a cabo este martes 2 de junio. Contará con un panel de figuras de peso, incluyendo al presidente Javier Milei a cargo del cierre, el ministro de Economía Luis Caputo, gobernadores provinciales y referentes internacionales como el director de la OIEA, Rafael Grossi, y exministros de Economía de Uruguay y Paraguay.
El espejo regional: la economía blindada
El objetivo de convocar a exfuncionarios de países vecinos no es casual. Pablo De Gregorio, presidente del comité organizador del congreso y socio de EY, destacó la urgencia de observar lo que funciona en la región.
“Uruguay y Paraguay fueron acomodando de forma gradual su inflación. Pero el caso de Perú es el que más me gusta: Julio Velarde lleva casi 20 años a cargo del Banco Central. El país tuvo un montón de vaivenes políticos, pero la economía dependió del Banco Central. Acá, en cambio, está por cambiar un presidente y el riesgo país se va a 2500 puntos. Hay que aprender a separar la parte política de la económica”, explicó De Gregorio.
Por su parte, Pablo Miedziak, presidente del IAEF, reforzó esta idea, subrayando que el debate debe centrarse en generar consensos básicos que desarmen esa dependencia histórica.
El “costo argentino” y las reformas pendientes
Consultados sobre los avances del actual gobierno, los directivos reconocieron progresos en materia de desregulación estatal y legislación laboral, pero advirtieron que la gran cuenta pendiente sigue siendo la reforma tributaria.
Miedziak fue categórico sobre la necesidad de reducir la carga impositiva para competir globalmente: “Si hacés una reforma de tributos federales, pero no tocás las tasas municipales ni los Ingresos Brutos, no tiene ningún sentido. Al final del día, lo que necesitás es bajar el costo argentino, y eso se logra simplificando todo el sistema en conjunto”.
De la supervivencia financiera a la competitividad
El ordenamiento macroeconómico de los últimos meses ya muestra un impacto real en el día a día de las compañías. Según los ejecutivos del IAEF, el cese de la escalada inflacionaria y la estabilización del tipo de cambio han cambiado drásticamente la agenda de los directores financieros (CFOs).
- Cambio de foco: Hace tres años, las empresas destinaban su energía a cubrirse de la devaluación y monitorear la brecha cambiaria. Hoy, el foco está puesto nuevamente en la operación, la apertura de mercados y la competitividad.
- Indicadores en verde: Se observa un quiebre en tendencias negativas. La inflación ha cedido, los índices de mora que tocaron un pico en abril comenzaron a bajar, y el consumo mostró en mayo signos de reactivación frente a los duros meses previos.
El riesgo de la “volatilidad argentina”
Ante la consulta sobre cómo perciben los inversores extranjeros el panorama local —y el temor a lo que el oficialismo denomina “riesgo kuka”—, Miedziak prefirió redefinirlo como un problema de previsibilidad histórica.
“El riesgo que ve cualquier inversor es que las reglas de juego que muestra este gobierno no se mantengan durante los próximos cinco años. Ese es el único riesgo para alguien que decide una inversión de miles de millones de dólares”, advirtió el presidente del IAEF.
La conclusión del sector financiero es unánime: la Argentina tiene sectores con un potencial inmenso (energía, minería, agro y economía del conocimiento), pero para capitalizarlos, el país debe acordar qué modelo quiere seguir, permitiendo que las diferencias democráticas se limiten únicamente al cómo implementarlo.




