La humanidad ha vuelto a colocar un pie en el umbral de la Luna. El pasado 17 de enero de 2026, el gigantesco sistema de lanzamiento SLS (Space Launch System), coronado por la nave espacial Orion “Integrity”, completó su traslado hacia la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy. Este movimiento marca el inicio de la cuenta regresiva final para la misión Artemisa II, la primera que llevará astronautas a las proximidades de nuestro satélite en más de medio siglo.
El traslado, un rito que evoca la mística de las misiones Apolo, se realizó con la parsimonia y precisión que la astronomía exige. A bordo del legendario transportador oruga CT-2 —una reliquia modernizada de los años 60—, el coloso de 98 metros de altura recorrió los 6,8 kilómetros que separan el Edificio de Ensamblaje Vertical (VAB) de la costa floridana. El viaje duró casi doce horas, desplazándose a una velocidad máxima de apenas 1,3 kilómetros por hora, cargando una masa total (entre plataforma y cohete) de aproximadamente 6.800 toneladas.
Un hito generacional Para gran parte de la población mundial, esta será la primera vez que vean un cohete tripulado con destino lunar listo en la rampa. La última vez que el mundo presenció una escena similar fue en 1972 con el Apolo 17. En esta ocasión, los protagonistas son los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes orbitarán la Luna en una misión de diez días que pondrá a prueba todos los sistemas de soporte vital de la Orion.
El camino hacia el despegue La llegada a la rampa 39B no es solo un despliegue visual; es el paso previo a la prueba crítica de carga de propelentes, conocida como Wet Dress Rehearsal (WDR). En este ensayo, programado para realizarse a más tardar el 2 de febrero, la NASA llenará los tanques del cohete y simulará todas las fases del lanzamiento hasta 20 segundos antes de la ignición.
Este paso es vital para descartar las fugas de hidrógeno que plagaron a su predecesor, Artemisa I, y garantizar que el sistema es seguro para la tripulación.
Ventanas de lanzamiento: Febrero en la mira Si las pruebas técnicas resultan exitosas y el clima acompaña, la NASA tiene fijada la primera ventana de lanzamiento para el 6 de febrero de 2026. De no concretarse ese día, existen oportunidades adicionales los días 7, 8, 10 y 11 de febrero. En caso de retrasos mayores, el calendario se desplaza a marzo y abril.
Artemisa II no solo es una misión de prueba; es el prólogo necesario para el eventual regreso de los seres humanos a la superficie lunar. Tras décadas de espera, el rugido de los motores RS-25 está cada vez más cerca de devolvernos al espacio profundo, reafirmando que la Luna no es un destino del pasado, sino el puerto de salida hacia el futuro de la exploración espacial.
Como veterano en la redacción, te sugiero que si este texto va dirigido a un suplemento de ciencia, incluyamos un pequeño “Destacado” sobre la historia de la rampa 39B. ¿Te gustaría que lo redacte?