En el marco del Día del Periodista, la vicepresidenta Victoria Villarruel trazó una línea divisoria respecto a la postura del Ejecutivo, reivindicando el rol de la prensa en la democracia mientras mantiene su juego de contrastes frente a la gestión de Javier Milei.
La conmemoración del 7 de junio sirvió este año como escenario para una nueva puesta en escena de la interna que atraviesa el Gobierno nacional. La vicepresidenta Victoria Villarruel utilizó el Día del Periodista para emitir un mensaje que, lejos de ser un saludo protocolar estándar, funcionó como un manifiesto político cargado de destinatarios implícitos: la Casa Rosada y la lógica comunicacional que impone el círculo íntimo del presidente Javier Milei.
Una postura diferenciada
Mientras el presidente Milei ha consolidado una relación beligerante con la prensa —llegando al extremo de popularizar el acrónimo “NOLSALP” (No odiamos lo suficiente a los periodistas) como eje de su narrativa digital—, Villarruel eligió el camino opuesto. Con un tono que buscó equilibrar el reconocimiento y la advertencia, la titular del Senado se posicionó como una figura garante de la libertad de acceso, en una clara alusión a las restricciones impuestas en Balcarce 50, donde se han limitado ingresos a la Sala de Prensa.
“En esta Casa de las Provincias nunca vamos a limitar el acceso de quienes cumplen la tarea de informar”, sentenció Villarruel, enviando un mensaje directo al corazón del Poder Ejecutivo.
Entre el respaldo y la crítica: la vara de Villarruel
El posteo de la vicepresidenta no estuvo exento de críticas hacia el ejercicio de la profesión. Villarruel buscó marcar la cancha distinguiendo entre el “periodismo que investiga” y aquel que, a su juicio, funciona como “herramienta de operaciones, extorsión o propaganda”.
En sus palabras, se detectó una tensión latente: la crítica a quienes “militan relatos mientras esconden la realidad” se leyó en los pasillos políticos como un dardo que apunta tanto al periodismo cercano al kirchnerismo como a los sectores que, desde el oficialismo, construyen narrativas a través de campañas coordinadas. Villarruel subrayó la dificultad de “sostener la verdad” frente a “ataques coordinados”, una realidad que, según ella, conoce de cerca en el complejo entramado de las redes sociales y las presiones políticas.
La construcción de un perfil propio
El mensaje de este domingo es, en rigor, un eslabón más en una cadena de gestos que vienen definiendo el perfil de la vicepresidenta. Su gestión al frente del Senado se ha caracterizado por una búsqueda deliberada de autonomía, diferenciándose de los modos y las alianzas del “dúo presidencial” (Javier y Karina Milei).
Al reivindicar al Congreso como un “ámbito de pluralidad, diálogo y convivencia democrática”, Villarruel no solo se alejó del estilo confrontativo de la cúpula del Ejecutivo, sino que también se presentó ante la opinión pública como una figura que comprende la necesidad de un sistema de contrapesos.
En definitiva, su saludo por el Día del Periodista funcionó como un recordatorio de que, en la arquitectura del poder actual, la vicepresidenta continúa trabajando en la consolidación de una identidad propia, capaz de incomodar a sus aliados de Gobierno tanto como a sus opositores.

