En la madrugada del próximo 2 de abril, la humanidad romperá un ayuno de más de 50 años. Cuatro astronautas despegarán desde Cabo Cañaveral a bordo de la nave Integrity para realizar un sobrevuelo lunar de diez días. No es solo un viaje de prueba; es el bautismo de fuego del programa que busca establecer una presencia permanente en nuestro satélite.

La tripulación: Diversidad y experiencia

A diferencia de las misiones Apolo, compuestas exclusivamente por hombres blancos estadounidenses, Artemisa II refleja un cambio de época:

  • Reid Wiseman (Comandante): Lidera la expedición en su segundo vuelo espacial.

  • Victor Glover (Piloto): Se convertirá en el primer afroamericano en viajar a la Luna.

  • Christina Koch (Especialista): Será la primera mujer en la historia en alcanzar el entorno lunar.

  • Jeremy Hansen (Especialista): El canadiense será el primer ciudadano no estadounidense en salir de la órbita baja terrestre.

Tecnología: Un gigante heredero del Transbordador

El lanzamiento se realizará mediante el SLS (Space Launch System), el cohete más potente en servicio actual. Curiosamente, su diseño no es totalmente nuevo, sino que recicla tecnología probada: utiliza motores RS-25 y aceleradores sólidos derivados del antiguo transbordador espacial.

La nave Orión también marca hitos: con 5 metros de diámetro, es la cápsula más espaciosa de la historia y la primera en contar con un baño completo para misiones de larga distancia, superando la precariedad de las bolsas de plástico del programa Apolo.

La hoja de ruta: Diez días de tensión y gloria

La misión no contempla un alunizaje (gesta reservada para Artemisa IV en 2028), sino una trayectoria de retorno libre:

  1. Órbita elíptica terrestre: Durante las primeras 24 horas, la nave se alejará hasta los 70.000 km de la Tierra para probar sistemas antes de dar el salto final.

  2. El sobrevuelo: En el sexto día, pasarán a una distancia de entre 6.500 y 10.000 km de la superficie lunar. Al cruzar por la cara oculta, los astronautas disfrutarán de una iluminación mejor que la que tuvieron sus predecesores del Apolo.

  3. El regreso crítico: La reentrada atmosférica se realizará a 40.000 km/h. El escudo térmico, que presentó desprendimientos preocupantes en la misión no tripulada de 2022, será la pieza clave. La NASA ha decidido no modificarlo, pero sí suavizar la trayectoria de descenso para reducir la carga térmica (2.800 °C).

Geopolítica espacial: La sombra de China

El éxito de Artemisa II es vital para la NASA. Tras 16 años de desarrollo y una inversión de 50.000 millones de dólares, el programa enfrenta retrasos que han permitido a China acortar distancias. El gigante asiático planea poner sus propios astronautas en la superficie lunar antes de 2030, convirtiendo esta década en una nueva y frenética carrera espacial.