La ambición de la NASA por enviar seres humanos a la órbita lunar deberá esperar, al menos, un mes más. Tras superar con éxito las críticas fugas de hidrógeno en las pruebas de carga del 19 de febrero, un nuevo contratiempo en el sistema de presurización de la segunda etapa (ICPS) ha obligado a la agencia espacial a postergar el lanzamiento de la misión Artemisa II, previsto inicialmente para marzo de 2026.
El problema: El flujo de helio y la necesidad del VAB
Durante las verificaciones rutinarias posteriores a la prueba de llenado (Wet Dress Rehearsal), los ingenieros detectaron una interrupción en el flujo de helio. Este gas es vital por dos razones críticas:
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Propulsión: Sin helio para presurizar los tanques, el motor RL-10B2 de la segunda etapa no puede funcionar.
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Seguridad: El helio se utiliza para purgar las conducciones y evitar acumulaciones de propelentes que podrían causar explosiones.
La naturaleza del fallo (que podría estar en una válvula interna o en el filtro del umbilical) exige una inspección profunda que es imposible realizar en la rampa de lanzamiento 39B. Por ello, el cohete SLS deberá ser trasladado de regreso al Edificio de Ensamblaje Vertical (VAB) este 24 de febrero.
Un “déjà vu” tecnológico
Lo que más preocupa a la comunidad científica es que este inconveniente no es inédito. Los problemas con el helio ya se manifestaron durante la campaña de Artemisa I. A diferencia de las eras Apolo o del Transbordador, el programa actual carece de estructuras de servicio móviles en la rampa, lo que obliga a mover el gigantesco cohete de vuelta al hangar ante cualquier reparación compleja, sumando semanas de retraso logístico.
Nuevas ventanas de lanzamiento
El calendario de la NASA es implacable debido a la mecánica orbital y la necesidad de iluminación solar óptima para la nave Orión. Las opciones actuales son:
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Primera quincena de abril: Ventanas los días 1, 3, 4, 5 y 6 (poco probables dado el tiempo de reparación).
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Cierre de mes: El 30 de abril se perfila como la fecha más realista para el despegue.
De no cumplirse estos plazos, la misión entraría en una zona de incertidumbre presupuestaria y logística, postergando aún más el hito de ver a cuatro astronautas circunnavegar nuestro satélite natural.