Trabajadores de sectores industriales se concentraron para rechazar la reforma laboral en medio de un clima de máxima tensión. Denuncian violencia policial y apuntan contra la “pasividad” de las centrales sindicales mientras cientos de familias quedan en la calle.
El centro porteño se convirtió este mediodía en el epicentro de un drama que combina la incertidumbre económica con el conflicto social. Bajo la consigna de frenar lo que califican como una “ley esclavista”, operarios de plantas emblemáticas como Fate, Lustramax, ILVA y Georgalos se movilizaron al Congreso, donde el debate de la reforma laboral quedó empañado por incidentes y el uso de gas lacrimógeno por parte de las fuerzas de seguridad.
El rostro humano de la crisis
Detrás de las cifras de desempleo, aparecen las historias de quienes hoy ven su futuro hipotecado. Lucas Duarte, despedido de la fábrica de cerámicos ILVA tras cuatro años de servicio, relató con la voz afectada por los gases la realidad de su sector: “Hace seis meses que no consigo trabajo. Tengo compañeros con 30 años de antigüedad y más de 50 de edad… ¿dónde van a ir? Son 300 familias en la calle”.
En la misma línea, Diego Ciani, ex trabajador de Georgalos, denunció que su despido fue una represalia directa por ejercer el derecho a huelga. “Nos pegaron palazos y tiraron gas, pero aunque voten la ley, los trabajadores vamos a resistir en las fábricas”, sentenció, marcando que el conflicto promete escalar más allá de lo que se decida en el recinto.
Críticas a la CGT y al modelo de reforma
La movilización no solo dirigió sus dardos al Gobierno. Los trabajadores de base expresaron un profundo malestar con la cúpula de la CGT, a la que acusaron de “pactar” con el Ejecutivo para resguardar intereses propios.
Víctor Ottoboni, referente de los trabajadores de Fate, fue tajante al describir el trasfondo de las cesantías en el sector del neumático:
“Lo que buscan es barrer con la antigüedad y con los trabajadores que tienen actividad gremial. Esta reforma busca liquidar derechos básicos y la CGT debería estar acá convocando a un paro nacional, no entregando a los trabajadores de pies y manos”.
Un escenario de incertidumbre
Mientras el debate legislativo continúa, el clima en las inmediaciones del Obelisco y el Congreso permanece expectante. Los manifestantes sostienen que la aprobación de la ley no será el fin, sino el inicio de una nueva etapa de conflictividad laboral directa en las plantas de producción de todo el país.