Un relevamiento de la Fundación Mediterránea-IERAL expone las distorsiones de los precios relativos al cierre de 2025. Mientras vestirse o comprar tecnología es un lujo en comparación con el resto del mundo, la carne y el transporte siguen siendo accesibles.

Desarrollo

¿Es Argentina un país caro o barato? La respuesta, según el último informe de la Fundación Mediterránea-IERAL, depende exclusivamente de qué se compre. El estudio, elaborado por los economistas Marcelo Capello y Federico Belich, analiza la “foto” de precios de diciembre de 2025 y revela una economía de dos velocidades: una prohibitiva para los bienes durables y textiles, y otra competitiva en la canasta alimentaria básica y servicios públicos.

En un contexto marcado por la desinflación y la apertura comercial impulsada por el Gobierno, el informe contrasta los valores locales con los de otras nueve naciones de América, Europa y Asia, arrojando luz sobre la competitividad real del país tras los ajustes cambiarios.

Indumentaria y tecnología: el costo del proteccionismo

El dato más alarmante del informe se encuentra en el rubro de bienes durables, indumentaria y calzado. Argentina encabeza la lista de los países más caros en el 81% de los productos analizados.

Si bien hubo una leve mejora respecto a agosto (donde la cifra era del 90%), vestirse o equipar el hogar sigue requiriendo un esfuerzo desproporcionado para el bolsillo local.

  • Récord mundial: Según datos cruzados con Numbeo, un vestido de marca internacional cuesta más en Argentina que en cualquier otro lugar del mundo. Las zapatillas deportivas ocupan el cuarto lugar global en costo.
  • Bienes de lujo relativo: Autos, motos, electrodomésticos (como las freidoras de aire) y ropa tienen valores muy superiores al promedio internacional.

Los autores del estudio son categóricos al explicar las causas: “La explicación radica en la combinación de alta protección comercial y elevada carga tributaria interna”. Los derechos de importación y una cadena de impuestos (IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales) terminan duplicando o triplicando el valor de bienes que, en otros mercados, son estándar.

Alimentos: la ventaja del “granero del mundo”

La contracara se observa en las góndolas de alimentos y bebidas. Aquí, Argentina resulta más cara solo en el 39% de los casos comparados.

Gracias a la alta productividad agropecuaria y la vigencia de derechos de exportación que desacoplan parcialmente los precios internos, productos como la carne bovina, el queso y las papas se mantienen baratos en términos internacionales. De hecho, el vino de gama media (puesto 85 mundial) y cortes como la nalga (puesto 82) son extremadamente accesibles comparados con el exterior. Sin embargo, hay excepciones notables como el agua mineral, que figura entre las más costosas de la muestra.

Servicios y el índice Big Mac

En cuanto a los servicios personales y familiares, Argentina es más cara en el 32% de los casos. La dinámica aquí es geográfica: somos caros comparados con Brasil (80% de los ítems son más costosos aquí), pero baratos frente a las naciones desarrolladas.

  • Lo barato: Educación preescolar, cuotas de gimnasios, nafta y transporte urbano (boleto), este último fuertemente influenciado por la persistencia de subsidios estatales.
  • Lo caro: Comer afuera. Los menús de restaurantes locales superan en valor a varios de sus pares regionales.

Finalmente, el tipo de cambio real ofrece un panorama mixto. El índice Big Mac mostró una volatilidad extrema: en enero de 2025, la hamburguesa costaba 7 dólares (casi la más cara del mundo), pero para julio el precio se ajustó a 5,1 dólares, ubicando al país en mitad de tabla, más caro que Brasil pero más barato que Uruguay y Europa.

El informe concluye que, si bien el Tipo de Cambio Real Multilateral de diciembre ($1.439) está un 20% por debajo del promedio histórico de los últimos 25 años, Argentina sigue siendo competitiva en sectores clave, aunque la “apertura progresiva” aún no ha logrado desarmar la estructura de costos que hace de la indumentaria y la tecnología bienes de difícil acceso.