Como cada inicio de agosto, los habitantes de la ciudad de Resistencia renovaron su compromiso cultural con el ritual de la caña con ruda, una de las costumbres folclóricas más arraigadas del norte argentino.
Durante toda la jornada del primero de agosto, diversos espacios institucionales y comunitarios, encabezados por museos provinciales y centros culturales de la capital chaqueña, se convirtieron en puntos de encuentro para que miles de vecinos cumplieran con el tradicional trago protector. Según la herencia popular compartida de generación en generación, este brebaje macerado actúa como un escudo espiritual y físico contra los males climáticos y las enfermedades características del mes invernal, consolidándose como una pieza fundamental del patrimonio inmaterial del Litoral.
Las organizaciones locales destacaron que, si bien la recomendación primordial de los antiguos pobladores indica ingerir el preparado en ayunas mediante tres sorbos consecutivos, la práctica se extendió de manera flexible a lo largo de toda la jornada en las calles del Gran Resistencia para facilitar la participación de la clase trabajadora y los estudiantes universitarios de la región.El impacto de la fecha no solo se limitó al aspecto ritualista, sino que impulsó fuertemente la actividad de los pequeños productores, artesanos y hierbateros de la zona metropolitana, quienes desde semanas previas prepararon botellas en distintas escalas y presentaciones (como las clásicas petacas viales de 200 mililitros) para satisfacer la alta demanda del mercado local.
Las autoridades sanitarias y culturales acompañaron los festejos con postas de concientización sobre el uso de hierbas medicinales autóctonas, a la par que recordaron la figura histórica del poeta chaqueño Aledo Luis Meloni, cuyo cumpleaños solía coincidir históricamente con esta festividad del primero de agosto, dotando a la fecha de una sensibilidad literaria especial para la comunidad artística de Resistencia. Hacia el cierre de la jornada, los organizadores se mostraron sumamente conformes con la masiva respuesta de la juventud, un factor clave que asegura la supervivencia a futuro de estas ceremonias frente a los avances de la globalización moderna. De esta manera, el Gran Resistencia le dio la bienvenida al nuevo ciclo estacional con renovadas esperanzas, pidiendo salud, trabajo y protección para las familias que habitan el suelo chaqueño en un contexto social y económico desafiante.

