En un vuelco sorpresivo tras los recientes ataques conjuntos de EE.UU. e Israel, el presidente estadounidense frenó los bombardeos previstos y aseguró haber sellado un pacto con el régimen islámico. Sin embargo, Teherán desmiente el entendimiento en medio de sus amenazas de bloquear el estrecho de Ormuz.
El tablero de Medio Oriente volvió a sacudirse este jueves en cuestión de horas. Cuando la escalada militar hacía presagiar un conflicto a gran escala, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pisó el freno de manera abrupta: canceló los ataques previstos contra el régimen islámico y anunció la inminente firma de un acuerdo diplomático con Irán.
Desde el Despacho Oval, el mandatario estadounidense calificó el entendimiento como un “muy importante memorándum” y aseguró a la prensa que el mismísimo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, le dio el visto bueno personal. “Entiendo que la respuesta es sí”, afirmó Trump al ser consultado sobre el aval del clérigo.
Según los detalles brindados por la Casa Blanca, la rúbrica de este inesperado acuerdo se llevaría a cabo este mismo fin de semana en territorio europeo. Trump anticipó que no asistirá personalmente a la firma, delegando la representación diplomática de Washington en su vicepresidente, JD Vance.
Tensión en el Golfo y versiones cruzadas
El sorpresivo anuncio de paz de Washington choca de frente con la retórica que llega desde Medio Oriente. Apenas se conoció la declaración de Trump, fuentes desde Irán se apresuraron a desmentir al mandatario estadounidense, negando categóricamente la existencia de tal acuerdo.
Este cortocircuito diplomático se produce en el momento más álgido del conflicto regional. Horas antes del anuncio, la zona parecía encaminarse a una guerra total tras las ofensivas militares lanzadas por Israel y Estados Unidos contra territorio iraní. La respuesta de Teherán no se había hecho esperar: advirtieron que convertirían la región “en un infierno” y anunciaron el cierre completo del estratégico estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento vital para el comercio petrolero mundial.
Un polvorín regional
Mientras el mundo aguarda para comprobar si el acuerdo anunciado por Trump se cristaliza o si la desmentida iraní prevalece, el resto de la región sigue ardiendo.
Los ecos del conflicto mantienen en alerta máxima a los países vecinos. Kuwait reportó la detección de 24 drones iraníes sobrevolando su espacio en las últimas 48 horas, una muestra del incesante movimiento militar en el Golfo. Paralelamente, la crisis humanitaria se profundiza en el Líbano, donde los mortales ataques cruzados con Israel ya se han cobrado la vida de más de 3.700 personas desde el mes de marzo. En el plano de la libertad de prensa, el gobierno israelí ha endurecido sus fronteras, negándole recientemente el ingreso a su territorio a una periodista francesa.
Las próximas horas serán decisivas para saber si la diplomacia europea será verdaderamente el escenario de un alto el fuego, o si el “muy buen acuerdo” de Trump se desvanece ante la intransigencia en el terreno.

