El megacohete de 123 metros de altura —el más potente de la historia— ejecutará este martes su vuelo inaugural desde Texas. Con motores Raptor 3 de última generación y un rediseño estructural profundo, la firma de Elon Musk busca validar ante la NASA la tecnología de reutilización rápida y el reabastecimiento criogénico en órbita para el programa Artemis.


En lo que se perfila como un hito de la ingeniería aeroespacial contemporánea, la compañía SpaceX tiene todo listo para el lanzamiento de la nueva versión de su emblemático sistema de transporte interplanetario: el Starship V3. El despegue, programado para este martes 19 de mayo desde la base Starbase en el sur de Texas, se producirá dentro de una ventana de 90 minutos que abrirá a las 22:30 GMT (19:30 hora de Argentina). La misión representa el primer ensayo de un vehículo sustancialmente más grande, potente y sofisticado que sus predecesores, desarrollado con el objetivo explícito de saldar los requerimientos técnicos de las misiones tripuladas hacia la Luna y Marte.

Tras siete meses de desarrollo continuo y capitalizando las lecciones de 11 lanzamientos previos, la versión V3 estira su silueta hasta los 123 metros de altura, superando por 1,5 metros a los prototipos anteriores. El despliegue de este hardware no solo es un testeo corporativo; es una pieza angular para el calendario de la NASA. La agencia espacial estadounidense observa con atención este ensayo, puesto que la Starship está llamada a ser la nave que deposite a los astronautas de la misión Artemis IV sobre la superficie lunar en 2028, además de competir como opción de módulo de aterrizaje para la postergada misión Artemis III a finales de 2027.

Raptor 3: la revolución en la propulsión

La principal novedad arquitectónica de la Starship V3 radica en su planta motriz. Ambas etapas del vector —el propulsor de primera fase Super Heavy y la nave superior Ship— han sido equipadas con el nuevo motor Raptor 3, una evolución que optimiza drásticamente la relación entre peso, empuje y eficiencia térmica. En el momento del despegue, los 33 motores del Super Heavy encenderán en simultáneo, liberando un descomunal empuje superior a las 18 millones de libras, cifra que ratifica al cohete como el más poderoso jamás construido por la humanidad.

Para digerir semejante potencia y garantizar la supervivencia de los componentes, los ingenieros de SpaceX introdujeron reformas estructurales críticas:

  • Aletas de rejilla optimizadas: La primera etapa redujo sus aletas de rejilla de cuatro a tres, pero incrementó el tamaño de cada una en un 50%. Su reubicación estratégica busca mejorar la protección térmica durante la maniobra crítica de separación.

  • Anillo de separación integrado: El anillo de separación en caliente (hot-staging ring) ahora se encuentra fusionado directamente a la estructura del propulsor. Esto evita su desprendimiento en pleno vuelo, disminuyendo riesgos de impacto y simplificando la logística de recuperación.

  • Tubo de transferencia masivo: El conducto de alimentación de combustible fue ensanchado hasta alcanzar dimensiones similares al diámetro de un cohete Falcon 9, garantizando el caudal necesario para el encendido sincrónico de la matriz de motores.

Logística en gravedad cero y el desafío de la reentrada

En la etapa superior (Ship), los esfuerzos de diseño se concentraron en los sistemas de soporte para misiones de larga duración. La nave incorpora un tanque de combustible ampliado y cuatro puertos de acoplamiento especializados para la transferencia de propelente criogénico en gravedad cero. Esta tecnología de reabastecimiento orbital es considerada el verdadero “santo grial” de la exploración espacial profunda; sin la capacidad de rellenar los tanques en la órbita baja de la Tierra, viajar hacia la Luna con cargas útiles pesadas o emprender trayectos tripulados a Marte resulta inviable.

Objetivos de la misión: De acuerdo con los manifiestos de vuelo provistos por SpaceX, este ensayo persigue desbloquear las capacidades nucleares del vector: la reutilización completa y rápida, el despliegue a gran escala de la red de satélites Starlink de nueva generación y la transferencia de propulsor en el espacio.

Durante este vuelo inaugural, la Ship transportará 22 simuladores de masa Starlink al espacio. Dos de estos bloques eyectables estarán equipados con cámaras de alta resolución apuntadas directamente hacia el escudo térmico de la nave. El objetivo es monitorear en tiempo real el comportamiento de las losetas cerámicas durante el rozamiento extremo de la reentrada atmosférica. Asimismo, la Ship intentará una maniobra clave para vuelos operativos: el reencendido en el vacío del espacio de uno de sus seis motores Raptor 3.

Expectativa global y perfil de recuperación

El sector aeroespacial internacional asiste a este lanzamiento tras un bache de actividad del vector, que no realizaba pruebas dinámicas desde octubre de 2025. Debido a la profundidad de los cambios mecánicos y de software introducidos en esta versión, SpaceX ha decidido adoptar un perfil de misión conservador en lo que respecta a la recuperación de la primera etapa.

El propulsor Super Heavy guiará su descenso hacia un amerizaje controlado en las aguas del Golfo de México, pero no intentará regresar a la plataforma de lanzamiento para ser capturado por los brazos mecánicos de la torre de control. “Al tratarse del vuelo de debut de un vehículo significativamente rediseñado, priorizaremos la recolección de datos telemétricos sobre el comportamiento dinámico antes que la captura física”, explicaron desde la compañía.

De cumplir con éxito las fases de inserción orbital, transferencia simulada y reentrada, el Starship V3 inaugurará formalmente la era de la logística espacial basada en la automatización absoluta y el abaratamiento de costos por reutilización. La meta final de trazar una ruta sostenible de retorno a la Luna y cimentar las bases de una futura ciudad en Marte habrá dejado de ser una proyección teórica para convertirse en una realidad operativa.