La parálisis en el Estrecho de Ormuz dispara el crudo y condiciona la apertura global. Entre el temor a la inflación y datos de empleo mejores de lo previsto, los inversores operan con extrema cautela en una semana clave para la economía mundial.

El tablero financiero internacional atraviesa horas de definiciones. Con los mercados europeos cerrados por el feriado de Pascua, la atención se desplazó íntegramente a la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en las pizarras de energía. El nuevo ultimátum de la Casa Blanca contra Irán ha colocado al petróleo en una espiral alcista que amenaza con desestabilizar las proyecciones de inflación para el segundo trimestre de 2026.

El Crudo en la zona de fuego

La amenaza de Donald Trump de atacar infraestructura eléctrica iraní este martes si no se libera el paso marítimo ha consolidado los precios en niveles críticos:

  • WTI (Referencia EE. UU.): Se ubica por encima de los u$s110 por barril.

  • Brent (Referencia Global): Cotiza a u$s108, registrando un alza del 0,5% en la jornada.

A pesar de que la OPEP+ acordó un incremento de producción de 206.000 barriles diarios a partir de mayo, el mercado desestima el impacto de la medida. La propia organización reconoció la dificultad de ejecutar este aumento mientras el Estrecho de Ormuz —arteria por la que fluye el 20% del petróleo mundial— permanezca bajo bloqueo o fuego cruzado.

Wall Street: Resiliencia ante la incertidumbre

Contrario a lo que dictaría la lógica de preguerra, los futuros de Nueva York muestran una apertura moderadamente optimista. Tras una semana de ganancias sólidas (el Nasdaq trepó un 4,44%), los inversores parecen aferrarse a dos factores:

  1. Datos de Empleo: EE. UU. creó 178.000 puestos en marzo, superando ampliamente las expectativas de 59.000. La tasa de desempleo bajó al 4,3%, demostrando una robustez que, por ahora, soporta el ruido geopolítico.

  2. Señales de Negociación: Pese a la retórica bélica, reportes de Reuters indican que tanto Washington como Teherán han recibido marcos de negociación para una apertura gradual del estrecho “país por país”, como ya ocurrió con la autorización reciente para el crudo iraquí.

El dilema de la Reserva Federal

Para los analistas de firmas como Oxford Economics, el panorama es un campo minado. Aunque el empleo es fuerte, los riesgos se inclinan a la baja. El gran interrogante es si la Fed podrá ignorar este “shock” energético puntual y avanzar con los dos recortes de tasas previstos para este año, o si la presión inflacionaria del petróleo obligará a mantener una política restrictiva que termine por asfixiar el crecimiento.