El tablero internacional se encuentra en un punto de máxima tensión. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en marcha un mecanismo de doble vía para resolver el conflicto con Irán: una última instancia diplomática en Ginebra y, en paralelo, un plan de guerra por etapas que contempla desde ataques quirúrgicos hasta la desarticulación total de la teocracia chiita.

El factor Ginebra: La cumbre de la última oportunidad

Bajo la mediación del Sultanato de Omán, este jueves se reunirán en Suiza los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, con el canciller iraní Abbas Araqchi. Washington ha sido tajante al imponer cuatro condiciones innegociables para desactivar la ofensiva:

  1. Desmantelamiento nuclear: Reducción del programa atómico a su mínima expresión.

  2. Freno misilístico: Cese de la fabricación de misiles balísticos con alcance hacia Israel.

  3. Corte de financiamiento: Finalizar el apoyo a grupos como Hezbollah y los Hutíes.

  4. Derechos Humanos: Suspensión de la represión interna contra movimientos civiles.

La escalada militar: Un plan en tres fases

De fracasar el diálogo, Trump ya tiene sobre su escritorio una estrategia de combate diseñada para escalar según la respuesta de Teherán:

  • Fase Táctica (Advertencia): Ataques fulminantes contra instalaciones nucleares, plantas de misiles y el cuartel general de la Guardia Revolucionaria.

  • Fase de Coerción: Si el líder supremo Alí Khamenei no cede tras la primera ola, la ofensiva se profundizará.

  • Fase Estratégica (Cambio de Régimen): Un ataque prolongado de semanas orientado al “aniquilamiento” de la estructura militar y de inteligencia, incluyendo objetivos de alto valor jerárquico.

La respuesta de Teherán y la inquietud regional

La respuesta de Irán no se ha hecho esperar. Khamenei advirtió que cualquier agresión derivará en una “guerra regional”, recordando que sus misiles balísticos tienen un alcance superior a los 1.900 kilómetros, poniendo en la mira a Israel y a las bases estadounidenses en Turquía y el Golfo.

Por su parte, aliados estratégicos como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes han expresado su preocupación por el riesgo que implica un conflicto abierto para la estabilidad de sus propios Estados.

Fecha Clave: El plazo otorgado por Trump para que Irán flexibilice su postura vence a principios de marzo. Antes, el 28 de febrero, el secretario de Estado Marco Rubio viajará a Jerusalén para coordinar acciones con Benjamín Netanyahu, quien sostiene que la vía bélica es la única forma de contener la amenaza iraní.