La semana financiera ha comenzado con una volatilidad extrema. Las nuevas declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien manifestó su intención de “apoderarse del petróleo de Irán”, han disparado el precio del crudo y provocado una liquidación masiva en los mercados asiáticos. El temor a una interrupción prolongada en el suministro energético global ha invalidado cualquier intento de calma diplomática.

El crudo en máximos: Marzo cierra con subas récord

El barril de Brent escaló un 2,3%, situándose en u$s 107,80. Este incremento consolida un mes de marzo negro para los consumidores de energía, con un acumulado cercano al 60% de aumento.

  • El factor Ormuz: Los inversores descuentan que el bloqueo del Estrecho de Ormuz —por donde circula el 20% del crudo mundial— no se resolverá en el corto plazo, a pesar de los anuncios de pasos controlados de petroleros.

  • Declaraciones explosivas: El reporte del Financial Times sobre las intenciones de EE.UU. de tomar control directo de recursos iraníes e incluso de islas estratégicas en el Golfo Pérsico ha inyectado una prima de riesgo inédita en los precios.

Lunes negro en las plazas asiáticas

El nerviosismo se trasladó de inmediato a los tableros de Asia, donde los principales índices reflejaron el temor a un shock energético que frene la producción industrial:

  • Nikkei 225 (Tokio): Cayó un 2,8%.

  • Kospi 200 (Seúl): Se hundió un 3%.

  • Premarket Wall Street: A diferencia de Asia, los futuros de Nueva York muestran intentos de rebote, aunque la volatilidad sigue siendo la norma.

Escalada militar y diplomacia fallida

El escenario bélico se ha complejizado con la entrada de nuevos actores y movimientos tácticos:

  1. Frente Hutí: Un nuevo ataque contra Israel desde Yemen durante el fin de semana ha ampliado el radio de combate, obligando a los analistas a recalcular el riesgo geopolítico.

  2. Presencia de EE.UU.: El despliegue de 3.500 efectivos adicionales en el USS Tripoli refuerza la posibilidad de una incursión terrestre, una opción que Irán asegura estar listo para repeler.

  3. Mediación estancada: A pesar del ofrecimiento de Pakistán para actuar como puente, Teherán ha rechazado los canales de diálogo propuestos por Washington, acusando a la Casa Blanca de utilizar la negociación como una distracción para preparar una invasión.

“El mercado ya no reacciona a los datos económicos tradicionales, sino a los movimientos de tropas y a los ultimátums de 140 caracteres”, comentan analistas de la región.