La misión tripulada de la NASA inició su regreso tras completar un sobrevuelo histórico por el lado oculto de la Luna. La tripulación, que rompió el récord de distancia de la Apolo 13, registró imágenes que ya son comparadas con los grandes hitos de 1968.
Cincuenta y ocho años después de que la humanidad se maravillara con la foto “Earthrise” de la Apolo 8, la misión Artemis II ha entregado su sucesora espiritual: la “puesta de la Tierra” (Earthset). En una imagen de nitidez asombrosa, nuestro planeta azul se desvanece tras el horizonte gris y accidentado de la Luna, marcando el punto culminante de una misión que ha devuelto a los seres humanos a la órbita lunar.
El silencio del lado oculto y el récord de distancia
Uno de los momentos de mayor tensión y asombro ocurrió cuando la cápsula Orión atravesó el lado oculto de la Luna. Durante 40 minutos, los astronautas Christina Koch, Victor Glover, Reid Wiseman y Jeremy Hansen perdieron todo contacto con el Centro Espacial Johnson. En ese aislamiento absoluto, la nave alcanzó los 406.771 kilómetros de distancia de la Tierra, superando la marca histórica que ostentaba la Apolo 13 desde 1970.
“Es maravilloso escuchar de nuevo de la Tierra”, confesó Koch apenas se restableció la señal, mientras la cabina de la nave se inundaba con los acordes de “Back In Black” de AC/DC, celebrando el éxito de la maniobra.
Ciencia y homenaje entre cráteres
Más allá de la épica visual, la tripulación cumplió con una rigurosa agenda científica, analizando 35 puntos de interés geológico. Desde la inmensa cuenca Mare Orientale (900 km) hasta el Cráter Hertzsprung, los astronautas documentaron flujos de lava antiguos y el impacto de meteoritos en tiempo real.
Sin embargo, el viaje también tuvo espacio para la emoción. En un gesto que rápidamente se volvió viral, la tripulación propuso nombres para dos formaciones lunares:
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“Integrity”: En honor a la resiliencia de la cápsula Orión.
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“Carroll”: Un homenaje de la tripulación a la fallecida esposa del comandante Reid Wiseman. “Es un punto brillante en la Luna y nos gustaría llamarlo así”, expresó conmovido el astronauta Jeremy Hansen.
El camino a casa: eclipses y gravedad
La nave Orión se encuentra actualmente en una trayectoria de retorno libre, un método que utiliza la propia gravedad lunar como “honda” para propulsar la cápsula de regreso sin necesidad de gastar combustible extra.
En su trayecto hacia el Pacífico, la tripulación fue testigo de otro fenómeno excepcional: un eclipse solar visto desde el espacio profundo. Se espera que el amerizaje se produzca en aproximadamente tres días frente a las costas de San Diego, cerrando así un capítulo de diez días que ha redefinido los límites de la exploración humana.