El mandatario argentino fue uno de los pocos líderes occidentales en sumarse a la nueva organización impulsada por Donald Trump para rivalizar con la ONU. En un gesto de cercanía, el estadounidense perdonó a la Argentina el pago de 1.000 millones de dólares por el ingreso.
DAVOS, Suiza (22 de enero de 2026) – En un escenario blindado y bajo el hermetismo del centro de conferencias del Foro Económico Mundial, se dio el paso formal hacia una nueva arquitectura geopolítica. El presidente Javier Milei participó este jueves de la firma del acta fundacional del Consejo para la Paz, la organización internacional creada por Donald Trump con el objetivo declarado de gestionar conflictos globales, pero con la meta implícita de desplazar la influencia de las Naciones Unidas.
El evento, marcado por la pompa característica del republicano, dejó una imagen potente: Milei compartiendo “foto de familia” con una heterogénea mezcla de monarcas, líderes de exrepúblicas soviéticas y figuras cuestionadas por la justicia internacional, consolidando su alineamiento absoluto con el ala “anti-globalista” que lidera la Casa Blanca.
El “privilegio” argentino: sin costo de ingreso
Uno de los puntos más polémicos del nuevo organismo es su financiamiento. Trump estableció una membresía de 1.000 millones de dólares para cada país integrante, fondos que serán administrados por su equipo de confianza, incluido su yerno Jared Kushner.
Sin embargo, tras momentos de incertidumbre en la delegación nacional por el impacto fiscal de dicha suma, fuentes oficiales confirmaron que Trump eximió personalmente a Milei del desembolso. Este gesto posiciona a la Argentina como un “aliado estratégico preferencial” en el esquema de poder que busca edificar el mandatario estadounidense.
Un club selecto con ausencias de peso
A pesar del triunfalismo de Trump, quien aseguró que “59 países ya se han unido”, la realidad de la ceremonia inaugural mostró un panorama distinto:
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Participantes: Solo 20 países asistieron a la firma (incluyendo a Estados Unidos). Entre los presentes destacan líderes de Hungría, Paraguay, Azerbaiyán y Bielorrusia.
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El vacío europeo: Los principales aliados tradicionales de Washington —Francia, Reino Unido, Alemania y Canadá— rechazaron la invitación.
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Tensiones diplomáticas: El rechazo francés generó amenazas de Trump de imponer aranceles del 200% a sus vinos. Por su parte, el Reino Unido expresó su preocupación por la inclusión de Vladímir Putin en una mesa de diálogo que aún no muestra señales claras de paz en Ucrania.
“Ustedes son las personas más poderosas del mundo”, les dijo Trump a los presentes, en un intento de dotar de legitimidad a un organismo que los analistas internacionales ya observan con escepticismo debido a la ausencia de las potencias del G7.
Incertidumbre sobre el beneficio estratégico
Mientras Milei se muestra fascinado por su rol en este nuevo tablero, el interrogante que sobrevuela el círculo diplomático en Buenos Aires es el rédito real para el país. Formar parte de una estructura que desafía abiertamente a la ONU y que incluye a figuras como Lukashenko o representantes rusos podría complicar las relaciones de Argentina con otros bloques comerciales, especialmente con la Unión Europea.
El Presidente aterrizará en Buenos Aires este viernes a primera hora. Se espera que, a su regreso, brinde detalles sobre los alcances de este compromiso que, por ahora, parece basarse más en la afinidad ideológica que en un tratado de beneficios mutuos tradicionales.