Al cumplirse una semana del inicio de las hostilidades a gran escala, el conflicto entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán ha ingresado en lo que Tel Aviv denomina una “nueva fase”. Lo que comenzó como una respuesta militar el pasado 28 de febrero se ha transformado en una operación de objetivos máximos: el derrocamiento del sistema de gobierno en Teherán y la neutralización total de sus aliados regionales.

Washington: El objetivo es el “desmantelamiento” total

Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump marcó el pulso de la jornada con declaraciones que eliminan cualquier margen para la diplomacia inmediata. Bajo el lema “Make Iran Great Again” (MIGA), el mandatario estadounidense aseguró que la ofensiva no se detendrá hasta limpiar la estructura de liderazgo iraní. “Solo terminaremos si se rinden”, sentenció.

Este respaldo político se vio ratificado en el Congreso, donde la Cámara de Representantes rechazó una moción demócrata para frenar las hostilidades. Reforzando esta postura, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que el conflicto “apenas ha comenzado” y que se espera una intensificación de las operaciones en los próximos días.

Israel y el frente del Líbano

Paralelamente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una oleada de ataques masivos sobre el barrio de Dahiya, en el sur de Beirut, bastión de Hezbollah, y sobre puntos estratégicos en la periferia de Teherán. El teniente general Eyal Zamir advirtió que Israel aún guarda “sorpresas” tácticas destinadas a desmantelar la capacidad militar del régimen, mientras el Ministerio de Defensa israelí notificó que cualquier sucesor del ayatollah Ali Khamenei que mantenga la línea actual será considerado un “objetivo inequívoco”.

La internacionalización del conflicto: Rusia y Ucrania en escena

La guerra ha dejado de ser regional para involucrar a potencias globales en diferentes frentes:

  • Inteligencia Rusa: Informes de The Washington Post señalan que Rusia estaría proporcionando datos de inteligencia satelital a Irán para facilitar ataques contra posiciones estadounidenses.

  • Apoyo Ucraniano: En un giro estratégico, el presidente Volodimir Zelensky confirmó que enviará especialistas a la zona de conflicto para asistir a EE. UU. en la neutralización de los drones Shahed de fabricación iraní, una tecnología que Kiev conoce de primera mano tras años de guerra con Rusia.

  • Advertencia a Cuba: En un movimiento que amplía el foco de tensión hacia el Hemisferio Occidental, Trump vinculó la situación de Irán con el régimen cubano, asegurando que “caerá muy pronto”.

Crisis de sucesión y alerta humanitaria

Mientras el Consejo de Liderazgo iraní se reúne de urgencia para debatir la sucesión de Khamenei —en medio de un rechazo explícito de Washington a la figura de su hijo, Mojtaba—, la comunidad internacional observa con alarma el impacto económico.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, lanzó un ruego desesperado por negociaciones diplomáticas, advirtiendo que la situación está a punto de salir de control, con un riesgo inminente de colapso para la economía mundial y un sufrimiento civil “devastador” en toda la región.