Esta tarde, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre, marcando un punto de inflexión para la gestión de Javier Milei. Según el consenso de las consultoras privadas y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la inflación del último mes del año se habría ubicado entre el 2,3% y el 2,6%, consolidando un acumulado anual cercano al 31%. Este registro representa la cifra más baja desde 2017, un dato que el Ejecutivo se prepara para presentar como el mayor éxito de su programa económico.
Un respiro tras años de aceleración
Para comprender la relevancia del dato actual, es necesario observar la trayectoria histórica de la última década. Desde el 24,8% registrado en 2017, Argentina entró en un espiral ascendente que alcanzó su pico en 2023 con un 211,4%. El contraste es drástico: de una inflación mensual del 25,5% en diciembre de 2023, el país ha pasado a estabilizarse en torno al 2,5% mensual. El equipo económico atribuye esta desaceleración a un estricto anclaje fiscal, la contracción de la base monetaria y la ausencia de controles de precios tradicionales.
Los motores del índice: El peso de los regulados
A pesar de la tendencia a la baja, el análisis pormenorizado revela que la desinflación no es uniforme. El principal impulso alcista durante 2025 provino de los precios regulados, que corrieron muy por encima del nivel general:
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Servicios públicos: El agua, la electricidad y el gas acumularon alzas del 561% en los últimos dos años, en un proceso de recomposición tarifaria necesario para reducir subsidios.
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Educación y Vivienda: Sectores que mostraron una inercia superior al promedio, marcando una brecha persistente entre los precios de los bienes y los de los servicios.
El desafío de 2026: ¿Meta oficial o realidad del mercado?
El cierre de 2025 abre un nuevo frente de debate: la viabilidad de las metas para el año entrante. Mientras que el Presupuesto 2026 proyecta una inflación anual del 10,1% (promediando un 0,8% mensual), el sector privado mantiene una postura más conservadora.
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Visión del Mercado: Analistas del REM estiman una inflación del 22,5% para 2026, más del doble de lo que espera el Gobierno.
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Factores de riesgo: Economistas advierten que la actualización de bandas cambiarias, los compromisos de deuda y la necesidad de recomponer reservas podrían dificultar que el IPC perfore el piso del 2% en el corto plazo.
El impacto en la “economía real”
Más allá de la satisfacción oficial por los números macroeconómicos, la preocupación en el sector microeconómico persiste. La debilidad de la actividad económica y el estancamiento del consumo interno sugieren que la desinflación aún no se traduce plenamente en una mejora del bienestar cotidiano para gran parte de los hogares. El gran desafío de la administración para el próximo ciclo será transformar esta estabilidad de precios en un motor de crecimiento genuino para la calle.