Tras el pago de US$ 4.200 millones, los inversores ratificaron su confianza y volcaron los dólares nuevamente a bonos soberanos. Con un Riesgo País que busca romper el piso de los 560 puntos, el mercado diversifica apuestas hacia el sector energético global tras los sucesos en Venezuela.

Buenos Aires. El mercado financiero argentino amaneció con una certeza que hace años no se respiraba en las mesas de dinero: el pago de deuda ya no es sinónimo de fuga, sino de reinversión. Tras el desembolso de más de US$ 4.200 millones realizado por el Gobierno el pasado viernes —en concepto de capital e intereses—, los operadores confirmaron un cambio de tendencia estructural. Lejos de “tomar las ganancias y correr”, los tenedores de bonos optaron por quedarse, alimentando un rally alcista que promete continuar esta semana.

El fenómeno de la reinversión

La conducta de los inversores sorprendió gratamente a los analistas. Isabel Botta, de Balanz, describe el escenario como un “contexto de calma y orden”. A diferencia de vencimientos anteriores, donde el cobro de cupones derivaba en una salida de fondos del sistema, esta vez hubo una “fuerte corriente” de compra directa sobre los mismos instrumentos.

Esta dinámica generó una presión de demanda que empujó las cotizaciones al alza. “Vemos una clara intención de mantenerse posicionado. La liquidez se está redireccionando hacia bonos soberanos en dólares, especialmente en los tramos más largos de la curva, apostando a una compresión de tasas”, explicó la especialista.

Bonos estrellas y el “Efecto Venezuela”

En el desglose de las carteras, la selectividad manda. Según Pablo Lazzati (Insider Finance), los perfiles conservadores se refugiaron en los clásicos AL30 y AN29, mientras que los inversores con mayor apetito de riesgo buscaron rendimientos en el tramo medio y largo (AL35, GD35, AL41).

Sin embargo, el dato de color de este inicio de 2026 viene desde el exterior. La reciente captura de Nicolás Maduro por parte de la administración de Donald Trump ha sacudido el tablero energético. Esto despertó un interés inusitado por diversificar carteras hacia acciones y Cedears vinculados a la infraestructura petrolera, anticipando la reconstrucción de la industria en Venezuela. Firmas como Schlumberger, Halliburton y Tenaris están en el radar de los inversores locales que buscan capitalizar el nuevo escenario geopolítico.

Lo que viene: Riesgo País y Bopreales

Para la semana que inicia, las proyecciones son optimistas. Si bien el pago de los Bonares ya se acreditó, aún resta el ingreso técnico de los fondos correspondientes a los Globales, lo que inyectará una segunda ola de dólares al mercado entre lunes y martes.

“Esto mantendrá firme el flujo hacia activos argentinos”, coinciden en la City. La consecuencia directa sería una nueva caída del Riesgo País, que cerró la semana pasada en torno a los 560 puntos y tiene margen para seguir cediendo.

Para aquellos que buscan alternativas fuera del riesgo soberano tradicional, José Ignacio Bano pone sobre la mesa a los Bopreal. En particular, destaca la serie BPC7D, que con una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 7,15%, se presenta como una opción conservadora para quienes prefieren rotar sus carteras sin salir del ecosistema de deuda argentina.

En definitiva, la “foto” de enero muestra un mercado que ha dejado atrás el miedo al default para centrarse en la maximización de retornos, validando la hoja de ruta financiera del gobierno.