Por orden del juez federal Adrián González Charvay, la Prefectura Naval incautó documentación clave en una causa que vincula al tesorero Pablo Toviggino con una mansión de lujo en Pilar y al empresario Javier Faroni con el manejo irregular de millones de dólares en el exterior.
BUENOS AIRES. — El fútbol argentino vuelve a quedar bajo la sombra de la sospecha judicial. Este viernes, en un operativo simultáneo que comenzó en las primeras horas de la mañana, la Prefectura Naval Argentina allanó la sede central de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la calle Viamonte y el predio de entrenamiento en Ezeiza. La medida, dispuesta por el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, busca reconstruir la trazabilidad bancaria y contable de contratos millonarios bajo sospecha de corrupción.
La investigación unifica dos expedientes explosivos: la denominada “Causa de la Mansión de Pilar”, vinculada al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino, y el presunto manejo irregular de fondos de la AFA en el extranjero a través de la firma TourProdEnter, propiedad del empresario y exlegislador Javier Faroni.
Viamonte vs. Ezeiza: Resultados dispares
A pesar de la simultaneidad de los procedimientos, el saldo en ambas locaciones fue notablemente distinto:
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Sede Viamonte: Las fuentes judiciales calificaron el operativo como “exitoso”. Se secuestró una gran cantidad de material en soporte papel y digital, incluyendo facturas y balances que podrían confirmar el desvío de divisas hacia empresas fantasma.
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Predio de Ezeiza: La requisa terminó cerca de las 15:00 horas sin hallazgos de mayor relevancia. Los agentes solo se retiraron con una computadora para su peritaje posterior.
Un detalle que llamó la atención de los investigadores fue un cartel pegado en la puerta de la sede de Viamonte que rezaba: “(CERRADO) Dirigirse a MERCEDES 1366 PILAR”. Irónicamente, esa dirección corresponde a un terreno baldío donde la AFA pretende mudar su sede, pero que actualmente carece de infraestructura operativa.
El “Efecto Pantano” y la Mansión de los 54 autos
El corazón de la causa contra Toviggino reside en una propiedad de lujo en Pilar. La vivienda está a nombre de Luciano Pantano, un presunto testaferro que, junto a su madre jubilada, no posee capacidad económica para justificar la compra de la mansión ni de la colección de 54 autos de alta gama secuestrados en diciembre pasado.
Las pruebas que comprometen a la cúpula de la AFA son contundentes:
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En la mansión se hallaron pertenencias personales de Toviggino y placas honoríficas de Barracas Central a su nombre.
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Pantano utilizaba una tarjeta corporativa de la AFA con consumos mensuales de 50 millones de pesos para mantener los vehículos.
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Existían cédulas azules de esos autos a nombre de familiares directos del tesorero de la entidad.
La ruta de TourProdEnter
Paralelamente, el juez González Charvay investiga los contratos firmados durante la gestión de Claudio “Chiqui” Tapia con la empresa de Javier Faroni. La sospecha central es que TourProdEnter fue utilizada como una plataforma para administrar fondos de la AFA en el exterior, desviando millones de dólares hacia sociedades sin actividad real.
Una guerra de jurisdicciones
A pesar del avance de los allanamientos, la causa enfrenta una batalla legal por la competencia. Mientras González Charvay busca centralizar el expediente, el juez en lo Penal Económico, Marcelo Aguinsky, también reclama la investigación. Esta disputa será resuelta por la Cámara Federal de Casación en una audiencia clave programada para el próximo 30 de marzo.
Con el secreto de sumario vigente, el próximo paso de la Justicia será realizar un peritaje contable exhaustivo sobre el material digital secuestrado hoy, lo que podría derivar en nuevas imputaciones para la mesa chica del fútbol argentino.