La escalada bélica en Medio Oriente y el ataque a infraestructuras energéticas clave dispararon la aversión al riesgo global. En la plaza local, los bonos soberanos caen con fuerza mientras el riesgo país escala hasta los 623 puntos básicos. YPF es la única excepción en un panel teñido de rojo.
BUENOS AIRES. — Los mercados financieros argentinos cerraron una semana de extrema sensibilidad bajo un clima de “vuelo a la calidad” (flight to quality) a nivel global. Lo que comenzó como una rueda de relativa calma terminó en un desplome generalizado de los activos locales, arrastrados por la profundización del conflicto entre Irán y la alianza liderada por Estados Unidos. El S&P Merval, que había iniciado la jornada con signo positivo, revirtió su tendencia para cerrar con una caída del 1,7%, situándose en los 2.722.135 puntos.
El dato más alarmante de la jornada fue el comportamiento de los títulos públicos. Los bonos soberanos en dólares sufrieron bajas de hasta el 1,5% (lideradas por el Bonar 2041), lo que empujó al Riesgo País a un avance del 3,5%, quebrando la barrera de los 623 puntos básicos. Este valor representa un nuevo máximo para el año 2026 y refleja la desconfianza de los inversores ante la vulnerabilidad de las economías emergentes en un escenario de guerra prolongada.
Radiografía de una jornada en rojo
El panel líder reflejó el impacto de la crisis energética y la retracción de los mercados internacionales:
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Acciones en caída: El sector energético y bancario lideró las pérdidas. Edenor (-3,8%), Central Puerto (-3,7%) y Grupo Supervielle (-3,7%) fueron los más afectados. En Wall Street, los ADRs argentinos siguieron la misma tónica, con retrocesos significativos en IRSA (-6,4%) y el desplome de Bioceres (-7%).
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La excepción petrolera: En medio del pesimismo, YPF (+0,9%) logró sostenerse como el único refugio verde. El alza internacional del crudo, impulsada por los ataques al yacimiento South Pars y el bloqueo en el Estrecho de Ormuz, revalorizó los activos vinculados directamente a la extracción de hidrocarburos.
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Bonos CER: Ante la incertidumbre cambiaria y la inflación persistente, los títulos ajustados por CER avanzaron un 1,3%, mostrando una migración de carteras hacia instrumentos de protección contra el avance de los precios internos.
El trasfondo macroeconómico
Más allá del conflicto externo, factores locales añadieron presión a la plaza financiera. El dato del superávit comercial de febrero, que se redujo a u$s788 millones (el nivel más bajo en nueve meses), encendió alarmas sobre la capacidad de acumulación de reservas del Banco Central. Esta merma, producto de una contracción en las exportaciones y un repunte de las importaciones, ocurre en un contexto de “liquidez holgada” en pesos.
Según analistas de PPI, el exceso de pesos en el sistema —con un stock de repos que alcanzó niveles récord esta semana— está ejerciendo una presión descendente sobre los rendimientos de la curva en moneda local, lo que empuja a los grandes fondos de inversión a mirar nuevamente hacia el dólar como refugio.
Perspectivas globales
Desde las consultoras de la City, como Wise Capital, advierten que el ataque a la infraestructura de gas en Medio Oriente ha “catapultado los precios del petróleo y profundizado el temor a un desabastecimiento a escala mundial”. Mientras la tensión entre Trump y la OTAN siga escalando y el Estrecho de Ormuz permanezca bloqueado de facto, la volatilidad será la norma y no la excepción para los activos argentinos.