En una jornada de extrema volatilidad que amenazaba con desestabilizar la economía global, el precio del barril de crudo experimentó un giro drástico. Tras rozar los u$s 115, la cotización retrocedió hasta estabilizarse en torno a los u$s 99, luego de que el presidente Donald Trump anunciara una pausa de cinco días en las hostilidades contra objetivos energéticos iraníes.

El “techo” que no llegaba

La mañana del lunes comenzó con señales de alarma en todos los monitores financieros. Con el barril superando los u$s 113 y una proyección sin techo visible, el mercado reaccionaba a dos noticias críticas:

  1. Escalada militar: Israel había confirmado el inicio de una “ola de ataques a gran escala” contra infraestructura clave en Teherán.

  2. Parálisis industrial: La firma surcoreana LG Química anunció el cierre de sus plantas ante la imposibilidad de garantizar el abastecimiento de combustible, un síntoma del inicio de una crisis de suministros global.

La tregua de los cinco días

El punto de inflexión llegó con el mensaje de la Casa Blanca. Trump intervino frenando los ataques a plantas energéticas de Irán, bajo la premisa de buscar un “acuerdo concreto” en un plazo de 120 horas.

La respuesta de los mercados fue inmediata:

  • Caída del precio: El crudo declinó un 11% en relación al cierre anterior.

  • Estabilización: El barril cerró la jornada en u$s 99, perforando la barrera psicológica de los cien dólares que mantenía en vilo a los importadores de energía.

Un respiro condicionado

Aunque la tensión ha disminuido, los analistas advierten que se trata de una “paz de mercado” sumamente frágil. La estabilización en los u$s 99 depende estrictamente de los avances diplomáticos que se logren durante esta ventana de cinco días. Por ahora, el mensaje de Washington ha bastado para desactivar una bomba de tiempo económica, pero la incertidumbre sobre el abastecimiento a largo plazo persiste.