En el marco de la primera conferencia de prensa de la temporada desde Villa Gesell, el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, trazó un diagnóstico sombrío sobre el inicio del verano 2026. Con cifras que confirman un retroceso preocupante, el funcionario no ahorró críticas hacia la gestión de Javier Milei y el secretario de Turismo, Daniel Scioli, acusándolos de fomentar el éxodo de divisas mientras el turismo interno agoniza.
La caída en números: menos viajeros y consumo en picada
El informe presentado por la Provincia de Buenos Aires revela una realidad incontrastable: entre el 1 de diciembre y el último fin de semana, se registró una merma de 90.000 turistas en comparación con el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, la comparación histórica es aún más alarmante.
“Estamos hablando de casi 350.000 turistas menos que hace dos temporadas atrás”, sentenció Costa, graficando el impacto acumulado de las políticas de ajuste y la pérdida de competitividad de los destinos locales frente a las opciones internacionales.
A pesar de que Buenos Aires se mantiene como el principal destino del país con 3,6 millones de visitantes, el problema no es solo la cantidad, sino la calidad del gasto. Los operadores turísticos reportan una caída feroz en el consumo, con estadías más cortas y un gasto per cápita que apenas cubre los servicios básicos, afectando gravemente a la hotelería y la gastronomía.
Críticas a la política “pro-exterior”
El eje de la confrontación política se centró en la brecha de precios y los incentivos. Para el gobierno de Axel Kicillof, la administración nacional ha diseñado un esquema que castiga al destino doméstico y premia el turismo fuera del país.
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El “efecto agencia”: Costa denunció que el Ejecutivo Nacional actúa como una “agencia de viajes al extranjero”, facilitando las condiciones para veranear afuera mientras la clase media argentina se ve imposibilitada de costear los precios locales, inflados por la desregulación y el costo de los servicios.
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Foco en Scioli y Milei: Se cuestionó la falta de programas de fomento (como el extinto PreViaje) y la ausencia de una política que defienda la industria nacional del turismo frente a la apertura indiscriminada.
Impacto en las economías regionales
El “número en rojo” no es una abstracción estadística; se traduce en persianas bajas y temporadas que no alcanzan a cubrir los costos operativos de los pequeños comerciantes de la costa y el interior bonaerense.
La reunión política en Villa Gesell, que encabezará Kicillof junto al núcleo duro del oficialismo provincial, buscará articular medidas de contingencia para intentar “salvar” lo que queda de la temporada, en un contexto donde el poder adquisitivo parece haber encontrado su techo y la incertidumbre económica su piso.