La operación evidencia la fragilidad de las divisas y el desafío del Banco Central para cumplir con las metas de acumulación exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
12 de noviembre de 2025
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó la activación de un tramo del swap de monedas con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, movilizando cerca de USD 2.800 millones. Esta operatoria de corto plazo sirvió a la gestión económica para dos propósitos centrales: cancelar un vencimiento con el FMI y restituir fondos utilizados para estabilizar el dólar antes de las recientes elecciones legislativas.
La maniobra, que se enmarca dentro del límite máximo oficial de USD 20.000 millones del swap con EE.UU., subraya la creciente dependencia de Argentina de líneas de financiamiento extraordinarias para afrontar sus compromisos internacionales.
🎯 Doble Propósito de la Operación
El monto activado se distribuyó con una clara finalidad dual, una financiera y otra política:
- Pago al FMI (USD 796 millones): Una porción de los fondos se destinó específicamente a la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs), necesarios para cancelar un vencimiento de intereses con el FMI ocurrido la semana pasada.
- Estabilidad Pre-Electoral (USD 1.900 millones): El grueso del swap se utilizó para restituir los dólares que previamente fueron empleados en el mercado cambiario local. Esta intervención, confirmada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tuvo como objetivo contener la presión sobre el tipo de cambio antes de los comicios de octubre, buscando evitar que la volatilidad impactara negativamente en el resultado electoral del oficialismo.
Bessent señaló que la operación no solo representó una ganancia para Estados Unidos, sino que también fue un intento por “estabilizar a la Argentina”.
📉 Impacto Contable y Desafío de las Metas
Desde la perspectiva contable, la activación del swap se reflejó en el balance semanal del BCRA, donde el monto total se contabilizó en el rubro de “otros pasivos”. Esta es una forma de maquillar la escasez de divisas a corto plazo, ya que el BCRA financia obligaciones impostergables con un nuevo endeudamiento.
El principal problema de esta maniobra es que agrava el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas exigida por el FMI. Según consultoras privadas:
- Eco Go: La distancia para alcanzar el objetivo con el FMI se elevó a más de USD 10.000 millones con este nuevo pasivo a corto plazo.
- Portfolio Personal Inversiones (PPI): Al incorporar estos fondos como pasivos exigibles, las reservas netas del BCRA caerían nuevamente a terreno negativo.
El escenario obliga al BCRA a priorizar la recomposición de sus activos externos y enfrentar una inminente renegociación del sendero de acumulación con el FMI, que ahora parece inalcanzable. La activación del swap, aunque crucial para evitar el default técnico y la inestabilidad cambiaria, subraya la urgencia de generar un flujo genuino de divisas.