El escenario de apertura comercial planteado por el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) ha encendido las alarmas en el corazón de la industria nacional. Desde Industriales Pymes Argentinos (IPA), su presidente Daniel Rosato lanzó una advertencia categórica: sin un plan previo de competitividad y financiamiento, el tratado podría provocar el cierre de dos de cada diez fábricas en el país.

Para el sector, la firma del acuerdo no representa una oportunidad de crecimiento per se, sino un desafío existencial. Rosato subrayó que la falta de asimetrías compensadas convertirá a la Argentina en un mero “cliente” de las potencias europeas, profundizando la primarización de la economía (exportación de materias primas e importación de valor agregado) y destruyendo el empleo calificado.

Los puntos centrales del alerta industrial:

  • Riesgo de “Masacre” Fabril: El informe del Observatorio de IPA estima que el 20% de los establecimientos pymes no sobrevivirá a una “inundación” de productos importados si no se equilibran antes las condiciones de competencia.

  • Asimetría de Incentivos: Mientras los países europeos planifican subsidios y beneficios para colocar sus manufacturas en la región, las pymes locales enfrentan altos costos operativos en dólares y una falta crónica de financiamiento.

  • La Mesa de Trabajo como Exigencia: La entidad reclama la “inmediata conformación” de una mesa de diálogo técnico para diseñar estrategias que permitan al sector manufacturero adaptarse al nuevo esquema comercial.

“Si la Argentina no toma nota para equilibrar la cancha, estaremos ante una masacre de Pymes industriales. No seremos socios de la Unión Europea, seremos apenas un cliente”, sentenció Rosato.

Finalmente, la dirigencia de IPA enfatizó que el éxito de cualquier integración económica depende de la previsibilidad interna. En este sentido, instaron al Gobierno Nacional a reducir la carga de costos en moneda extranjera y a establecer un cronograma de beneficios productivos que actúe como escudo ante la apertura indiscriminada. La advertencia es clara: el acuerdo, en los términos actuales, funciona más como una amenaza estructural que como un puente hacia el desarrollo.