A pesar de la caída de $35 en el tipo de cambio oficial, el “riesgo argentino” sufrió un duro revés. El Merval se hundió un 15% en dólares y el Riesgo País escaló un 16%, borrando las ganancias del inicio del año en un clima de alta volatilidad global.
Febrero cierra con una fotografía contradictoria para la economía argentina. Mientras el Gobierno puede exhibir un frente cambiario bajo control —con el Banco Central acumulando reservas por US$ 2.641 millones en lo que va del año—, el mercado de capitales ha castigado con dureza los activos locales. Las pizarras se tiñeron de rojo, reflejando una desconfianza inversora que llevó al Riesgo País a superar los 570 puntos básicos.
El mercado de cambios: Un peso que resiste
Pese a los leves rebotes de las últimas 72 horas, la tendencia mensual del dólar fue bajista. Los analistas atribuyen esta fortaleza del peso a las condiciones monetarias restrictivas y a una estacionalidad que obligó a muchos agentes a liquidar divisas para hacerse de moneda local.
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Dólar Minorista: Cerró a $1.430, con una caída mensual de $35 (-2,4%).
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Dólar Mayorista: Finalizó en $1.414,50, retrocediendo $31,50 en el mes.
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Dólares Financieros (MEP y CCL): Mostraron una calma inusual, con bajas de hasta un 1,2% en febrero, situándose en la zona de los $1.440 – $1.480.
El desplome de los activos: “Febrero Negro” para las acciones
La estabilidad cambiaria no logró contagiar al sector variable. El índice S&P Merval sufrió un recorte del 15,5% en moneda dura, dejando al mercado local en una situación de vulnerabilidad frente a sus pares regionales.
El impacto fue aún más severo para las empresas argentinas que cotizan en Wall Street (ADRs). El sector financiero lideró las pérdidas, con caídas que superan el 20% en apenas 27 días:
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Globant: -28,9%
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BBVA: -23,4%
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Banco Supervielle: -22,8%
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Banco Macro: -21,4%
Riesgo País: El regreso de la desconfianza
Tras haber rozado los 500 puntos a finales de enero —su valor más bajo desde 2018—, el índice que elabora el JP Morgan trepó 80 puntos (+16,1%) este mes, ubicándose en 576 puntos básicos. Esta subida es la consecuencia directa de la caída en el precio de los bonos soberanos (Bonares y Globales), que se vieron afectados tanto por ruidos internos como por un escenario internacional menos propenso al riesgo en mercados emergentes.
“Los activos argentinos no logran romper la dinámica de estancamiento. Mientras en el exterior se busca refugio, a nivel local las compañías no logran mejorar sus márgenes de ventas”, señalan desde el sector de inversiones.
En conclusión, febrero deja una lección para los inversores: la paz cambiaria, por sí sola, no es suficiente para sostener el valor de las empresas ni la confianza en la deuda si no se logra despejar el horizonte de crecimiento y rentabilidad a largo plazo.