En su debut tras la muerte de Alí Jamenei, su hijo Mojtaba desafió a la administración Trump y exigió el retiro de tropas occidentales. El petróleo superó los 100 dólares y la tensión bélica alcanza niveles críticos en Irak y el Líbano.
En un mensaje cargado de misticismo y beligerancia, Mojtaba Jamenei se presentó ante el mundo como el nuevo Líder Supremo de Irán, rompiendo el silencio tras los devastadores ataques que acabaron con la vida de su padre y gran parte de su círculo íntimo el pasado 28 de febrero. Su primera orden fue estratégica y letal para la economía global: mantener el cierre total del Estrecho de Ormuz, el principal pulmón petrolero del planeta.
Jaqué a la economía mundial El impacto de sus palabras fue inmediato. El barril de Brent trepó un 9,22% hasta los 100,46 dólares, niveles que no se veían desde 2022. Con el 20% del crudo mundial bloqueado por las hostilidades, Jamenei lanzó un ultimátum a los países vecinos: “Cierren esas bases lo antes posible”, advirtió, refiriéndose a las instalaciones militares estadounidenses en la región, asegurando que los ataques contra ellas serán “inevitables”.
Guerra de palabras: De “Títere” a “Tirano” La respuesta del eje Tel Aviv-Washington no tardó en llegar. Desde Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu desestimó la autoridad del sucesor:
“Hemos eliminado al viejo tirano, y el nuevo títere de la Guardia Revolucionaria ni siquiera puede mostrar su rostro en público”, disparó el premier, confirmando que las operaciones militares continuarán hasta “aplastar al régimen”.
Por su parte, el presidente Donald Trump sostuvo que la ofensiva avanza “muy rápido” y calificó a Irán como una “nación de terror”. Mientras tanto, en el terreno, la realidad es dantesca: la ONU estima en 3,2 millones los desplazados internos y más de 1.300 civiles muertos desde el inicio de las incursiones el mes pasado.
Escalada en el frente iraquí y libanés La confusión reina en el espacio aéreo regional. Un avión cisterna KC-135 de la Fuerza Aérea de EE.UU. se estrelló en el oeste de Irak. Mientras el Pentágono atribuye el hecho a un accidente técnico, Teherán se adjudicó el derribo a través de milicias aliadas, asegurando que la tripulación completa pereció en el ataque.
Simultáneamente, la violencia se expandió a otros puntos neurálgicos:
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Beirut: Un bombardeo israelí en una zona de desplazados dejó al menos 12 muertos.
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Golfo Pérsico: Se reportaron explosiones en Dubai y ataques a depósitos de combustible en Omán, Baréin y Arabia Saudita.
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Respuesta iraní: En las últimas horas, las FDI detectaron una nueva oleada de misiles balísticos lanzados desde territorio persa hacia Israel, obligando a millones de civiles a refugiarse.
El factor sucesorio Mojtaba Jamenei asume el poder herido —físicamente por el ataque que mató a su familia y políticamente por la presión internacional—. Su retórica de “vengar la sangre de los mártires”, incluyendo el ataque a una escuela en el sur de Irán con 168 víctimas, sugiere que el conflicto está lejos de una salida diplomática. Con el estrecho de Ormuz como rehén y los misiles cruzando los cielos de Irak y Siria, el 2026 se perfila como el año más inestable para la paz mundial en décadas.