La incertidumbre por la guerra en Medio Oriente y el cambio de mando en Irán —con la designación de Mojtaba Jamenei como nuevo Líder Supremo— desataron una jornada de pánico en los mercados internacionales. Con el petróleo en plena escalada y las bolsas asiáticas registrando caídas de hasta el 6%, los inversores operan bajo el mando del VIX (el índice del miedo), que saltó un 12%.

Asia: El epicentro del desplome

Las economías más dependientes del crudo importado fueron las primeras en sentir el impacto:

  • Tokio (Nikkei 225): Se hundió un 5,2% tras haber rozado una caída del 7% en la apertura. Japón, que importa el 95% de su petróleo de Medio Oriente, está en alerta máxima. La primera ministra, Sanae Takaichi, anunció que el país cuenta con reservas para 254 días y evalúa liberarlas para frenar la volatilidad.

  • Seúl (KOSPI): Retrocedió un 6%, afectado por la dependencia energética de Corea del Sur.

  • China y Hong Kong: Aunque con bajas más moderadas (entre 0,7% y 1,4%), el pesimismo se mantiene ante el riesgo de una desaceleración global.

Petróleo al alza y Bitcoin en retirada

Mientras el Brent y el WTI consolidan subas de dos dígitos (moderándose en torno al 12% tras picos del 25%), otros activos muestran comportamientos dispares:

  • Criptomonedas: El Bitcoin cayó a la zona de los u$s 67.000, perdiendo su atractivo como refugio ante la necesidad de liquidez de los grandes fondos.

  • Commodities agrícolas: El trigo, el maíz y la soja operan al alza, impulsados por la incertidumbre logística y el costo de los fletes.

  • Refugio: El dólar se fortalece globalmente, mientras que curiosamente el oro cedió un 1%, reflejando que, en el momento de pánico inicial, el “efectivo” manda.

Wall Street y el factor “Argentina Week”

Los futuros de Nueva York anticipan una apertura con caídas superiores al 1%. Esta turbulencia coincide con el inicio de la Argentina Week 2026, donde el gobierno de Javier Milei busca atraer inversiones. El contexto no podría ser más desafiante: una venta masiva de bonos globales y tasas al alza que encarecen el crédito para mercados emergentes.

“Estamos ante un escenario de ‘tormenta perfecta’: riesgo geopolítico extremo, shock energético y una volatilidad que no se veía en años”, coinciden analistas de la city.