La seguridad en redes WiFi domésticas es un tema crítico que muchas familias subestiman, lo que deja abiertas puertas a ciberdelincuentes para acceder a información confidencial. Estos datos pueden ser utilizados para fraudes, desde acceso a aplicaciones de mensajería como WhatsApp hasta cuentas bancarias.

Las principales vulnerabilidades en redes WiFi

  1. Firmware sin actualizar:
    El firmware del router, encargado de su funcionamiento, requiere actualizaciones periódicas para corregir fallos de seguridad. Según un estudio del Fraunhofer Institute, más del 60% de los routers domésticos no han recibido actualizaciones en más de cinco años, dejando expuestas brechas conocidas por atacantes.
  2. Contraseñas inseguras:
    Muchos usuarios mantienen la contraseña predeterminada del proveedor del servicio, facilitando el acceso no autorizado mediante ataques automatizados como fuerza bruta o diccionario.
  3. Ubicación del router:
    Colocar el router cerca de ventanas o puntos accesibles desde la calle amplifica la señal fuera del hogar, aumentando el riesgo de detección y ataques.
  4. Desactivación de medidas de seguridad:
    Para optimizar la conexión, algunas personas desactivan cifrados avanzados como WPA3, lo que debilita significativamente la protección de la red.

Cómo proteger la red WiFi

  • Actualizar el firmware: Verificar periódicamente si hay actualizaciones disponibles e instalarlas para mantener el router seguro.
  • Establecer contraseñas robustas: Utilizar combinaciones de al menos 12 caracteres con letras mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Evitar datos personales como fechas de nacimiento.
  • Configurar el cifrado WPA3: Si el router no lo soporta, considerar reemplazarlo por un modelo más reciente.
  • Deshabilitar funciones innecesarias: Desactivar el acceso remoto y WPS, que son puntos vulnerables para ataques externos.
  • Crear una red separada: Configurar una red para invitados o dispositivos inteligentes, reduciendo el impacto de posibles vulnerabilidades en estos equipos.
  • Ocultar el SSID: Desactivar la visibilidad del nombre de la red para dificultar su detección por dispositivos externos.

Implementar estas medidas es esencial para proteger datos personales y garantizar que los dispositivos conectados no sean vulnerables a amenazas cibernéticas. En un entorno cada vez más digitalizado, la prevención es la clave para evitar problemas de seguridad.