En un contexto de máxima tensión bilateral, el sociólogo Emir Sader revela, a través de una correspondencia directa con Abel Prieto (presidente de la Casa de las Américas), la estrategia de resistencia de la isla frente a las recientes sanciones de la administración de Donald Trump. La nueva “orden ejecutiva” estadounidense, que busca cortar el suministro de petróleo a Cuba, es descrita por los protagonistas como el intento más crudo de forzar un “cambio de régimen” a través de la asfixia económica.

El frente energético: Del petróleo a la soberanía solar

Ante la amenaza de sanciones a los países proveedores de crudo, el gobierno de Miguel Díaz-Canel ha acelerado un plan de contingencia que prioriza el consumo social sobre el industrial:

  • Prioridades de Estado: Se garantiza el suministro para salud pública, educación y sectores vulnerables.

  • Transición forzada: Cuba responde al bloqueo petrolero con una apuesta masiva por las energías renovables. Solo el año pasado se instalaron 50 parques fotovoltaicos en todas las provincias.

  • Blindaje productivo: Se protege el sistema de riego eléctrico y la industria del tabaco, pilares de la exportación cubana, para evitar el colapso de las divisas.

Guerra psicológica y redes digitales

Abel Prieto denuncia una escalada en las operaciones de “guerra psicológica” financiadas desde Estados Unidos a través de medios digitales. Según el funcionario, el objetivo es capitalizar el descontento social para promover una crisis política interna.

“Estamos trabajando intensamente en preparar a nuestra gente para que dé la batalla en las redes sin dejarse manipular”, señala la carta enviada a Sader.

Resiliencia histórica y cohesión política

La misiva hace un repaso por los hitos de resistencia que han forjado el carácter actual de la sociedad cubana, desde Playa Girón hasta la reciente pandemia. Prieto sostiene que, lejos de fracturar al gobierno, las presiones externas han generado un efecto de “radicalización y unidad” en la población.

Puntos clave del análisis:

  1. Rechazo a la injerencia: La orden ejecutiva de Trump es leída como un catalizador de sentimientos antiimperialistas.

  2. Solidaridad Regional: Se destaca el vínculo con Venezuela, reforzado por el reciente homenaje a los 32 cubanos fallecidos en defensa del gobierno de ese país.

  3. Estabilidad Política: Pese a las carencias materiales, el oficialismo cubano descarta una ruptura del orden institucional o una crisis de gobernabilidad.


Análisis del Periodista: El uso de la energía como arma de presión política vuelve a colocar a Cuba en una economía de guerra. La capacidad del gobierno para completar su transición a la energía solar determinará, en gran medida, su margen de autonomía en este nuevo capítulo de la Guerra Fría caribeña.