Con el lanzamiento de la Fase 4, el Banco Central apuesta al retorno del capital extranjero a través del carry trade, la simplificación tributaria y un aluvión de inversiones bajo el RIGI.
LONDRES / BUENOS AIRES – El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha puesto en marcha la Fase 4 de su programa económico, un esquema que busca consolidar la estabilidad lograda en 2025 y dar el salto hacia la acumulación de reservas genuinas. En una presentación ante inversores en Londres, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, detalló un ambicioso “roadmap” que tiene como meta la compra de u$s 10.000 millones en el mercado de cambios durante 2026.
1. Remonetización: El motor del crédito
El eje central del plan es la remonetización de la economía. El BCRA proyecta que la base monetaria crezca del 4,2% al 4,8% del PBI. Este movimiento, lejos de ser expansivo en términos inflacionarios, busca satisfacer una demanda de dinero que comienza a normalizarse tras el estrés electoral de 2025. Según el informe, este proceso permitirá fortalecer el crédito privado y, simultáneamente, le dará margen al Central para absorber dólares sin generar desequilibrios.
2. La seducción del capital extranjero (Carry Trade)
Uno de los diagnósticos más agudos de Werning señala la baja participación de inversores extranjeros en el mercado de pesos. Actualmente, los capitales “offshore” posicionados en activos locales suman u$s 3.700 millones, una cifra que, si bien duplica los niveles de 2024, palidece frente a los u$s 30.700 millones registrados en 2017.
El Gobierno ve aquí una oportunidad de oro:
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Arbitraje imperfecto: La falta de jugadores externos hace que las tasas locales aún no estén “arbitradas”, lo que ofrece retornos atractivos para quienes decidan apostar al peso en un contexto de tipo de cambio estable.
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Reducción del Riesgo País: El objetivo es que este flujo de dólares ayude a perforar el riesgo soberano, facilitando el regreso de Argentina a los mercados voluntarios de deuda.
3. “Inocencia Fiscal” y RIGI: Los pilares de fondo
Para que la llegada de dólares no sea solo financiera (golondrina), el Ejecutivo apuesta a dos herramientas estructurales que hoy se debaten en el Congreso y en las oficinas de los CEOs globales:
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Ley de Inocencia Fiscal: Una reforma que busca reducir drásticamente la carga de controles y la presión punitiva sobre el contribuyente. El objetivo es incentivar la repatriación de ahorros de residentes, apalancándose en el éxito del blanqueo de 2024 (que declaró activos por u$s 23.300 millones).
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El RIGI como imán de divisas: Con proyectos aprobados y anunciados por u$s 63.700 millones, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones es la gran esperanza para el sector real.
4. Sectores clave: El salto exportador
El informe es contundente respecto a la capacidad de generación de divisas de la economía real. Se espera que las exportaciones de energía y minería se dupliquen en los próximos dos años y se cuadrupliquen en cuatro.
| Sector | Foco Estratégico | Regiones Clave |
| Oil & Gas | Oleoductos y gasoductos (Midstream) | Vaca Muerta |
| Minería | Litio y Cobre | Salta, Catamarca, Jujuy, San Juan |
| Energía | Parques eólicos y Renovables | Buenos Aires, Mendoza |
Conclusión del Cronista
El BCRA ha pasado de la “fase de emergencia” a la “fase de normalización”. El éxito de este plan depende de una carambola de tres bandas: que la inflación siga su sendero descendente, que el Congreso acompañe las reformas fiscales y que el mundo crea que el “carry trade” en pesos es una apuesta de riesgo calculado. Si estas piezas encajan, 2026 podría ser el año en que las reservas dejen de ser un dolor de cabeza para convertirse en el respaldo de un crecimiento sostenido.