La Justicia avaló la decisión del juez Sebastián Casanello, quien ordenó la distribución inmediata de 5.000 toneladas de alimentos almacenados, y cuestionó el comportamiento del dirigente social Juan Grabois y la subsecretaria de Legal del Ministerio de Capital Humano, Leila Gianni, durante una audiencia.

Respaldo Judicial

La Sala II de la Cámara Federal de Buenos Aires, conformada por los jueces Martin Irurzun, Roberto Boico y Eduardo Farah, confirmó la medida cautelar dictada por Casanello. Esta medida responde a la investigación sobre la falta de distribución de alimentos secos destinados a comedores y merenderos. La Sala II criticó tanto a Grabois como a Gianni por su conducta durante la audiencia del martes.

Conflicto en la Audiencia

La audiencia, que debía ser formal, terminó en un escándalo. Grabois y Gianni intercambiaron agresiones verbales en los pasillos de Comodoro Py, lo cual quedó registrado en varios videos difundidos en redes sociales. Durante la audiencia, Grabois acusó a los abogados de Capital Humano de “patotear” al Poder Judicial, mientras que Gianni lo interrumpía constantemente, alegando que se estaban excediendo en el tiempo y desviando del tema principal.

Argumentos Rechazados

El Ministerio de Capital Humano había apelado la decisión de Casanello, argumentando que se estaba violando la división de poderes y que el juez estaba dictaminando sobre una política de Estado no justiciable. Sin embargo, estos argumentos fueron desestimados por los camaristas, quienes respaldaron la medida de Casanello.

Declaraciones y Tensión

En su presentación, Gianni defendió la gestión de los alimentos, afirmando que fueron adquiridos mayormente por la administración anterior y que se estaba trabajando para su distribución inmediata a través de la fundación Conin. Grabois, por su parte, acusó al Ministerio de Capital Humano de incumplimiento y de manipular al Poder Judicial.

Consecuencias

El conflicto entre Grabois y Gianni trascendió la audiencia, generando un caos en los tribunales y viralizándose en redes sociales. La tensión reflejada en estos intercambios ha puesto de manifiesto las profundas divisiones y la falta de consenso en la gestión de la ayuda alimentaria.