En una escalada de tensión política, la central obrera desmintió la existencia de diálogo con el Grand Bourg y ratificó su adhesión al paro nacional del 10 de febrero. Calificaron el proyecto de “esclavitud moderna” y advirtieron a los legisladores que el pueblo “no olvidará” su voto.

La CGT Regional Salta ha decidido trazar una línea en la arena. En una conferencia de prensa cargada de fuertes definiciones, la cúpula sindical liderada por Carlos Rodas rompió lanzas con el gobernador Gustavo Sáenz, a quien acusaron de montar un relato de consenso inexistente para avalar la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

El eje de la discordia: El “falso diálogo”

El punto de mayor fricción radica en las recientes declaraciones del mandatario salteño tras su reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli. Mientras el oficialismo provincial habla de “modernización” y “voluntad de consenso”, la CGT fue tajante: no hubo una sola mesa de trabajo con los representantes de los trabajadores.

“El gobernador Gustavo Sáenz no ha mantenido, hasta la fecha, ninguna instancia de diálogo. No aceptaremos que se use el nombre de los sindicatos para validar acuerdos que solo benefician al poder político”, disparó Rodas ante la prensa.

“Esclavitud moderna” y alerta constitucional

Para la central obrera, el proyecto de reforma laboral no representa una evolución, sino un retroceso histórico. El documento difundido por la entidad bajo la consigna “Sin derechos no hay desarrollo, hay esclavitud moderna”, puso el foco en dos puntos críticos:

  1. Derecho a huelga: Denunciaron que el Decreto 340/2025, al exigir coberturas del 75% en servicios no esenciales, anula de facto la capacidad de protesta.

  2. Inconstitucionalidad: Calificaron la iniciativa como un “desastre humano” que viola el artículo 14 bis de la Constitución y convenios de la OIT.

El mensaje a los legisladores y el paro del 10F

La CGT Salta no solo apuntó contra el Ejecutivo, sino que envió un mensaje directo a los representantes salteños en el Congreso Nacional. La advertencia fue de tinte histórico: aquellos que acompañen la quita de conquistas sociales serán señalados como “traidores a la patria”.

En este escenario de confrontación, la central ratificó su adhesión total al paro general del próximo 10 de febrero, asegurando que “la gravedad del momento no permite tibiezas”.

Un gobierno con la mirada en la caja

Mientras el sindicalismo clama por derechos laborales, el Gobierno provincial parece enfocado en la defensa fiscal. En reuniones paralelas con legisladores, el foco de Sáenz estuvo puesto en el impacto de la baja del impuesto a las Ganancias sobre la coparticipación y la continuidad de la obra pública.

Esta dualidad expone la grieta actual: mientras el Grand Bourg discute recursos y gobernabilidad, la CGT advierte que la verdadera variable de ajuste está siendo el trabajador.