El Foro Económico Mundial de Davos, históricamente el santuario del libre comercio y el multilateralismo, se prepara este lunes para recibir un impacto sísmico en su estructura ideológica. Con el arribo del presidente argentino Javier Milei a Zúrich, se pone en marcha una agenda que tendrá su punto de máxima tensión el próximo miércoles, cuando el mandatario comparta escenario y cronograma con su principal aliado estratégico y referente global, Donald Trump.

La coincidencia no es meramente logística, sino profundamente simbólica. En los pasillos de los Alpes suizos, la presencia de ambos líderes es leída como la consolidación de un eje anti-globalización que busca dinamitar los consensos de la posguerra. Mientras Europa observa con recelo, Milei y Trump se erigen como los rostros de una “Internacional del contra-Iluminismo”, decidida a reemplazar la cooperación supranacional por un nacionalismo económico radical.

La ofensiva ideológica de Milei Fiel a su estilo disruptivo, se espera que el presidente argentino utilice el estrado de Davos para profundizar su cruzada contra lo que denomina el “cáncer del siglo XXI”: el intervencionismo estatal, la agenda “woke” y el colectivismo socialdemócrata. Para Milei, el Foro no es un espacio de debate, sino un campo de batalla cultural donde defenderá la reducción drástica del Estado y la soberanía individual frente a los organismos internacionales, a los que acusa de promover un “socialismo disfrazado”.

Trump y el fin del multilateralismo Por su parte, Donald Trump llega a Suiza en un momento de repliegue institucional sin precedentes para Estados Unidos. Tras su reciente decisión de retirar al país de 66 organismos internacionales, el discurso del mandatario estadounidense se perfila como una declaración de guerra contra el orden económico global. Su enfoque de “América Primero” y el uso de la economía como herramienta de fuerza nacional encuentran en Milei no solo un eco, sino un ejecutor en el Cono Sur.

Una alianza que trasciende la retórica La relación entre Buenos Aires y Washington ha dejado de ser una coincidencia ideológica para convertirse en una dependencia estratégica. Los puntos clave de este eje incluyen:

  • Respaldo Financiero: Trump ha supeditado el apoyo crediticio de EE. UU. a la estabilidad política del programa de Milei.

  • Geopolítica: Un alineamiento absoluto en el conflicto de Medio Oriente y un distanciamiento marcado de China.

  • Giro sobre Ucrania: El notable enfriamiento de la relación con Volodimir Zelensky —quien pasó de ser invitado de honor en Buenos Aires a ser ignorado tras el retorno de Trump al poder— evidencia el cambio de prioridades.

El dilema europeo Frente a este avance, líderes europeos como Emmanuel Macron intentan sostener las banderas de la regulación y la solidaridad internacional. Sin embargo, el magnetismo que Milei y Trump ejercen sobre sectores de la élite económica cansados del statu quo sugiere que el debate en Davos 2026 ya no es técnico, sino existencial.

La foto de ambos mandatarios este miércoles no será solo un registro social; será la imagen de un nuevo orden donde la soberanía nacional reclama su lugar frente a la globalización, marcando quizás el inicio de una era post-institucional para Occidente.